Los esbozos preliminares para este nuevo reporte análogo sobre la emisión 47, que venía acumulando en mi nuevo cuaderno éxito rojo con lunares blancos, desde que terminamos aquella noche dominical de transmitir y partimos en La Beba, a todo galope, rumbo a La Tablada, para ser los últimos en llegar al cumpleaños de Sil; con el alba de este prominente miércoles, se fueron al divino garete. Hemos llegado ya al corazón de la semana, al punto exacto donde el miércoles (otrora día inoxidable para ir al cine. Ritual gasolero que se va arrumbando por la extensión a lunes, martes y primeras funciones de jueves y...) empieza a divisar en el horizonte el ímpetud de un nuevo fin de semana por devenir, aunque todavía falten demasiados segundos por transitar.
Antes que me vaya por las ramas, me recuerdo para mis adentros frente al monitor de la pc: ¡es miércoles! y son exactamente las 6 y 13 de la mañana.
Hace un rato me acabo de levantar y por suerte no me caí de la cama como la otra noche para atender el teléfono y por suerte el celular anoche no tenía batería y lo dejé cargando porque antenoche dormí con el celular en la mano y me dejó una acalambrada marca rectangular en la palma derecha digna de lata de sardinas argentinas nereida y por suerte no soñé como en la noche del domingo con las tapas de los discos de Joe Jackson ("I´m the man") y Elvis Costello ("Trust") que me reprochaban memoriosos y compulgidos haberlos canjeado los dos juntos por - en aquel entonces recién salido- "0898" de Beautiful South ('92).
Ayer por la tarde de no haberme distraído en un bar viendo por un lado, almorzar cerca de las 17hs a un grupo de actores que salen siempre en la tele y en recuadritos fotográficos minúsculos en los laterales de las tapas de revistas (que nos tropezamos de frente por casi cada kiosco del centro por donde deambulamos apurados -y que nunca atino a chusmear en que idilios andan inmersos...) y por el otro, una agrísima fricción - con dos jugos de naranja exprimidos de por medio- entre una longeva aunque férrea señora elegante de Barrio Norte y su estoica dama de companía (No sé si la señora habrá escuchado alguna vez por sus nietas alguna canción de cuando estaba de moda Thalia pero sorbía un poquito de jugo y le recriminaba a su acompañante: "...Piel Morena esto...Piel Morena lo otro... Eres...Piel Morena"). Los actores en cambio, almorzaban como perseguidos, encorvados para que nadie los viera, una manera de estar agazapados tan absurda como la gula de la actiz sin nombre, con un efímero plato compartido de ñoquis a las finas hierbas pero con 6 sobrecitos de queso rallado encima y un vital pebetito de pan negro que camuflaba la cantidad espolvoreada.
De no haberme percatado de esas ocho personas seguramente este reporte 47 hubiera empezado así:
Hoy martes 2 de octubre, cerca de las 17 horas, pienso en cosas que me gustaría decirle cuando la vuelva a ver otra vez. En como podría mechar la sentencia de un fragmento de la letra de "Something that you said" incluída en 0898, a los ojos, caminando juntos entre calles bonaerenses: La canción de amor perfecta no tiene palabras, sólo amenazas de muerte... El amor perfecto carece de emociones, sólo alberga dudas; como lo hice de carambola y automática pero sentidamente al contestar con un popurri fragmentario de otras songs, cuando en la madrugada un mensajito aterrizaba sobre la mesa de luz y asaltaba lo que sería el comienzo de un nuevo desvelo:
"No te pasa que el día se te va?
así la semana también"
(Respuesta mine: "Y sí. Me acuesto más tarde, me levanto más temprano, como más o menos no siempre bien y pienso muchísimo más. Un día se fuma al siguiente y las semanas suman años. Las canciones sólo a veces parecen más largas mientras el fuckin' tiempo pasa y mi simpatía por ti sólo por el momento se mantiene fuerte")

"La selva de Dankaka, verdecida por las lluvias,
que alcanzaron nuestros amigos en la tercera jornada,
estaba muy poblada de santos;
sin embargo era bastante grande
para ofrecer a cada uno
el suficiente aislamiento
y un trozo de espantosa soledad."
Las Cabezas Trocadas, Thomas Mann
El lunes era el día óptimo para subir el programa número 47 al radio blog (por la lluvia y la atolondrada vuelta con paraguas desmechados, extravíados u corrompidos a vuestros hogares y etcétera y etc...); hubiera sumado de sobremanera como buena companía... pero yo estaba embarcado en el arranque de todo, en las reminiscencias otoñales del momento en que me quedé encerrado en el Cementerio de San Miguel, por llegar tarde a un sentido cortejo fúnebre y donde me distraje respirando hondo y deambulando por el predio y fui demorando este reporte que tenía como finalidad apuntar algo de lo que pasó en la emisíón radial.
Aquella tarde en el cementerio, al acercarme a la salida, y ver las cuatro entradas cerradas con candados y cadenas de motoqueiros, sólo atiné a resignarme a pasar la noche allí pero mandé un mensajito al éter:
-Estoy atrapado y sin salida en el cementerio. Todos se fueron y los tapiales son demasiado altos por más que me trepe al techo de la bóveda más lindante al muro. No siento miedo y no creo estar solo...
-(y llegó como por arte de magia, pasados los cinco minutos, la respuesta:)
Y bueno nick, ponéte a bailar Thriller como Michael Jackson.
...
Hace un tiempo, revolviendo por la Av.Corrientes, mesas de saldos, una tarde junto a Guille y Gonza, me decidí a adquirir a $5 "No pasó nada" de Antonio Skármeta y que justamente de un tirón leí recién este lunes que pasé atrincherado por el temporal y fuera de combate en mi búnker de Muñiz. Lo compré porque además de salir más barato que un cucurucho en cualquier heladería y que la colección Ave fenix siempre me haya pareció muy bonita es que al mirar la primer hoja del texto me topé con un:
"El 13 de septiembre era mi cumpleaños y mi papi me regaló una guitarra. Yo entonces quería ser cantante. Me gustaban los programas musicales de la televisión y me había dejado el pelo largo y con los amigos del barrio cantábamos en la esquina y queríamos formar un conjunto para tocar en las fiestas de los liceos..."
Es con el prólogo escrito por el mismo autor donde yo me quedé más enganchado, donde cuenta como se fue gestando la historia de "No pasó nada" y los meses de trabajo de campo que tuvo que hacer con el grupo de amigos adolescentes de su hijo e hijos de sus amigos chilenos exiliados en Berlín y transcribe Skármeta un diálogo que mantuvo con un conocido de su hijo que trajo un poema para que musicalizaran a raíz de "una jornada de lucha y rock" y que astutamente el escritor lo conservó como material de escritura:
Échate el pelo con la mano atrás
échate lentamente el pelo con la mano atrás
échate una vez más lentamente el pelo con la mano atrás
échate otra vez más una véz más lentamente el pelo con la mano atrás
échate infinitamente otra vez más una vez más lentamente el pelo con la mano atrás.
A lo que sigue dentro del mismo prólogo de "No pasó nada", un tironeado ping pong de preguntas y respuestas entre el escritor y el adolescente- cuyo poema junto a otros los traía dentro de una carpeta con el rostro del primer Elvis Costello- que concluye de este modo:
"-El texto está bien. ¿Cómo te inspiraste para escribirlo?
- Estaba en un café y en la mesa de enfrente había una muchacha leyendo un libro. Cada cierto tiempo se echaba el pelo para atrás sin dejar de leer. Y eso me emocionó.
-Te emocionó.
-Sentí que estaba enamorado de ella."
...
¿Quién dijo que en la ascensión al Monte nunca pasan cosas?
¡A precalentar hasta ese entonces con el 47 desde sus cubículos!
Nickanálogo